Después de once años de “educación”, de miles de millones de soles invertidos, el colegio peruano, público y privado, nos entrega, a la sociedad, muchachos que solamente sirven para cargar bultos, cobrar pasajes o vender caramelos.
O para incorporarse a las filas de la prostitución y la delincuencia. Desperdiciamos quince o diecisiete años de la vida de millones de peruanos: años en los que un ser humano adquiere –o no adquiere- las destrezas, capacidades y habilidades básicas que le permitirán sobrevivir en sociedad.
Demasiados jóvenes acaban la escuela siendo incapaces de escribir y de leer con eficiencia. Si no son capaces de leer, no son capaces de estudiar. Si no son capaces de estudiar y comprender lo que estudian a los quince años ¿qué hicieron en la escuela durante la década anterior?
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